Dolor

- Este poema está debidamente registrado por su autora -

 

No sabía que mi corazón

se fundió con el dolor,

e incandescente derramó gotas

en el vacío de mi alma.

Derritió el acero de mis venas

y apagó la llama

que iluminaba el santuario

de mis sentimientos.

El cansancio germinó

y la noche doblegó el espíritu.

Los girasoles ya no florecen

sin luminosidad en los campos.

Las golondrinas,

regadas por el silencio

y confusas en la oscuridad,

susurran al viento su canto.

La puerta infinita del horizonte,

cerrada en lontananza,

no deja pasar la luz del Sol.

Desde mi atalaya contemplo

el inmenso habitáculo

iluminado por tenues luces,

que destellan como pavesas,

a punto de extinguirse.

Una nube, húmeda de rocío,

fría como un témpano,

al acariciar mi frente,

golpeó mi alma.

Y mi corazón ardiente,

arrebatado en el dolor,

se estremeció al instante.


Música:

Watermark


 

 

 

 

 

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