Instinto Refrenado
- Este poema está debidamente registrado por su autora -

 

Déjame gozar de un beso tuyo.

De tus labios, expandiéndose

en los míos. De ese impulso

- provocado y ardoroso -

que es impronta en esa llama,

a escalofríos.

Déjame, que sea mi sangre

un calor aquí - en mi boca.

Una quema de artificios

-un requiebro del sonido-

que al besarte, no sofoca.

Déjame saber de tu instinto.

El que tienes - cuando besas.

El que pienso, retenido

con tus manos, pones prieto

al desenfreno y me refrescas.

Déjame, ¡ay, déjame!

Déjame, que yo te pruebe.

Empezando por las líneas

de tus labios y siguiendo, si tú

quieres - y te atreves.

Déjame y sabrás si correspondo

a un eterno beso tuyo.

A una entrada en aposentos

-viva esencia en un encuentro-

a ornamentos de tu orgullo.

Déjame besar tus labios.

-Esa boca en la que empeño-

Ese paso emergente, a tu atadura.

Que hago mío –sólo aquí.

Aquí, ¡en mis sueños!


Música:

Valse Sem Nome


 

 

 

 

 

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