Vejez

- Este poema está debidamente registrado por su autora -

 

Con sabias palabras, mezcladas,

tomamos tu amarga bebida.

Y al tiempo quedamos tan ebrios,

que el sueño nos deja rendidos.

Bebemos despacio tu néctar,

de flor enredada y de olivo.

Y con ellos vamos, deshojando,

el final de un largo camino.

La barca del tiempo, a la orilla,

amarras con cuerdas de lino.

Y esperas tranquila la hora,

que en ella se embarquen contigo.

No admites tardanza a tu encuentro.

Ni dejas descanso, ni olvido.

Impregnas despacio, con sombras.

Y acortas con ella el destino.

Observas despacio la vida,

y dejas creer que no existes.

Asaltas de pronto, y asestas,

la daga que cargas contigo.

Reflejas la angustia, en nosotros.

El rostro marchito y dolido.

Anegas del todo el presente.

Y niegas el tiempo vivido.

Descubres la infame agonía,

y llagas contigo el camino.

Rodeas con brazos de acero,

y en ellos quedamos dormidos.


Música:

Fantaisie Hongroise


 

 

 

 

 

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