Nací en Los Realejos -Santa Cruz de Tenerife (Islas Canarias) el 17 de Septiembre de 1951 y, por pura coincidencia, vine a este mundo en la casa donde naciera el poeta canario Antonio Reyes que por aquel entonces la tenían alquilada mis padres. A la edad de dos años nos trasladamos a vivir a un pueblo de la isla de Tenerife, lugar de nacimiento de mi madre, llamado San Miguel de Abona. En este pueblo, de paisaje más bien árido, ya que su clima es uno de los más secos de la isla, transcurrió mi infancia. Allí, en un ambiente en el que se respiraba la paz y el sosiego y donde la naturaleza aportaba más cosas espirituales que materiales, hizo que con el paso de los años, germinase la semilla que había de despertar en mí la sensibilidad. 

Aún hoy, mi mente conserva el flash fotográfico de la chiquillería correteando por las calles y el canto de los pájaros anidando en los árboles de la plaza del pueblo, así como mis correrías junto a mi perro “Jaruco” y el sonido de la armónica que me trajo mi tío cuando regresó de Venezuela y que yo llevaba conmigo recorriendo juntos los campos de cultivo de mis abuelos.

A la edad de nueve años, por cuestiones económicas, nos trasladamos a la ciudad de La Laguna, centro universitario y cultural de la isla de Tenerife.

En esta ciudad hice mis estudios primarios en la Escuela Graduada Aneja, pasando a hacer el bachillerato en el Instituto Cabrera Pinto de la misma ciudad. Mi juventud se fue conformando con el paso del tiempo y en el análisis constante al que me sometía mi mente, llegué a comprender que mi camino se iba enraizando cada vez más con la necesidad de plasmar el sentimiento de todo aquello que para mí significaba algo más que una simple vivencia material. Profundizar en el aspecto humano y espiritual hizo que el sentido poético surgiera en mí espontáneamente y que aquella semilla plantada en mi niñez comenzara a dar sus frutos siendo en mí la poesía el sentimiento vivo de la expresión, sin límites, del alma.

A pesar de que las letras eran para mí una forma de expresión, terminé matriculándome en la Escuela Universitaria de Estudios Empresariales, donde acabé la carrera de Perito Mercantil en el año 1975.

Mi afición a la poesía me ha llevado a publicar una veintena de poemas en el periódico “EL DIA”, diario de la provincia de Santa Cruz de Tenerife.

En la actualidad llevo la administración de una empresa dedicada a la importación y venta de repuestos para el automóvil. El poco tiempo que me queda libre, lo dedico a escribir y es mi deseo que mis poemas les agraden porque en ellos he puesto el alma, que es con la única que escribo.